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La prostitución infantil
consiste en el uso de niños y niñas en actividades
sexuales con
remuneración económica u otro tipo de
compensación.
La explotación sexual de
la infancia mediante la prostitución es un viejo y
extendido
problema. En muchos países ha existido durante siglos como parte de
tradiciones históricas y culturales.
Circunstancias
internacionales recientes, como la crisis económica
asiática de
1997 y la transición a la economía capitalista de libre mercado en
Europa
del Este, han agravado el problema.
La demanda local de
prostitución infantil ha sido siempre, y continúa siendo en nuestros
días, un factor significativamente importante en la permanencia del
problema. En cambio, la demanda externa, y si nos atenemos tan
solo a las cifras de casos, es menor. Sin embargo, la mayoría de los
esfuerzos para combatir la prostitución infantil en los países donde
se produce se concentra en los abusos cometidos por explotadores
extranjeros.
Existen dos razones
principales para esta orientación en el abordaje del problema. La
primera es que el poder económico y social del explotador
extranjero es mucho mayor que el del niño/a y de este modo el abuso de
poder se acentúa. La segunda razón es que el abusador foráneo puede
abandonar
fácilmente el país en el que ha cometido su crimen y así escapar
de la justicia. Por este último motivo, en numerosos países se está
promoviendo el uso de legislaciones de ámbito extraterritorial.
La legislación
extraterritorial permite a un país procesar a sus ciudadanos por
crímenes contra la infancia cometidos en cualquier lugar fuera del
país de origen. Muchos Estados no requieren que el acto por el que se
acusa a un ciudadano sea considerado también delito en el país en el
que se ha cometido (doble criminalización). Hasta la fecha
al
menos 32 países (entre ellos España) han adoptado legislaciones
extraterritoriales para combatir los delitos contra a la infancia.
Todavía, las autoridades
nacionales se encuentran con numerosos obstáculos cuando
investigan delitos de este tipo en otros países. Es fundamental la
cooperación
de la policía local para reunir pruebas y testimonios que puedan
servir eficazmente en el proceso. Las diferencias idiomáticas,
culturales, y en la actitud contra la ESCI pueden dificultar
posteriormente la intervención.
La demanda extranjera ha
sido estimulada a menudo por políticas de desarrollo económico
que promueven la inversión foránea, atrayendo tanto turistas como
ciudadanos de otros países que abandonan su país de origen. La
presencia de personal militar, fuerzas de pacificación, y trabajadores
ha representado también en algunos casos un factor estimulador de la
explotación de niños y niñas en la prostitución.
La prostitución infantil
en Filipinas floreció durante los años 1970-1980 con la
presencia de la armada estadounidense en la bahía de Olongapo. La base
militar fue cerrada durante un tiempo, pero se reabrió poco
después como lugar de ejercicios militares y de ocio. Además, se
firmó un acuerdo con las autoridades locales para garantizar la
inmunidad legal frente a cualquier comisión de delito a todo el
personal militar mientras permaneciese en Filipinas. La Fundación
PREDA, una importante ONG filipina, vio en este acuerdo una forma de
incitación a abusar de mujeres y niños, e inició una campaña de
denuncia de este acuerdo.
El anterior no es un caso
aislado. La llegada de los destacamentos militares de la Autoridad de
Transición de las Naciones Unidas para Camboya (UNTAC) a
principios de los años 90 coincidió con un incremento importante de la
prostitución infantil en ese país. En 1992, en Mozambique,
soldados de la UNOMOZ (fuerzas de pacificación de la ONU) reclutaron
niñas de entre 12 y 18 años para utilizarlas en la prostitución.
Más recientemente, la
presencia de tropas de la OTAN en Kosovo ha causado el incremento
en el número de bares y clubes nocturnos en toda la provincia. Muchas jóvenes,
muchas menores de 16 años, han sido capturadas y forzadas a ofrecer
servicios sexuales a soldados y hombres de negocios.
Según un informe de
la ONU respecto a la explotación sexual de la infancia en
situaciones de conflicto armado, el desplegamiento de fuerzas de
pacificación en un territorio ha sido asociada con un rápido aumento
de la prostitución infantil en seis de los doce países analizados.
Los turistas que
practican sexo con niños/as pueden provenir de todos los estratos
sociales: pueden estar casados o solteros, ser hombres o mujeres,
poseer un buen estatus económico o ser simples viajeros con pocos
recursos. Pueden ser pedófilos que se desplazan específicamente para
explotar niños/as o turistas que no planean en principio su destino con
intención de cometer abusos.
El anonimato, la gran
disponibilidad de niños y niñas, y la circunstancia de estar lejos de
sus países de origen, lejos de las convenciones sociales y morales que
normalmente regulan sus conductas, puede hacer que un simple turista se
convierta en un abusador en un país extranjero. Muchos turistas
justifican
su conducta arguyendo que el abuso es culturalmente aceptable en el
país de destino, o que en realidad están ayudando al niño/a a
conseguir algo de dinero.
El turismo no es la causa
de la explotación sexual de la infancia; sin embargo los explotadores
pueden aprovecharse de las facilidades ofrecidas por la industria
turística (hoteles, bares, clubes nocturnos, etc.). A su vez, la
industria turística puede ayudar a crear demanda promoviendo determinadas
imágenes de localización exótica. En general, los viajes turísticos
sexuales con niños/as son organizados informalmente entre amigos y
colegas, sin embargo se han dado casos de agencias de viaje que han sido
procesadas por ofrecer este tipo de servicios ilícitos.
Todos los Grupos que
forman la Red Internacional de ECPAT han trabajado en cooperación con
la industria turística y sus Gobiernos nacionales aunando esfuerzos con
el objetivo de detener el flujo de turistas sexuales que utilizan
niños y niñas.
La industria
turística ha jugado un papel fundamental en la lucha contra
la explotación sexual comercial de la infancia. Algunas de sus acciones
incluyen creación de grupos de trabajo específicos, seguimiento y
autocontrol de sus actividades, implementación de códigos de conducta,
utilización de vídeos de difusión como parte de amplias campañas
educativas, y formación en escuelas de turismo y entre el personal de
las empresas.
Los Gobiernos, tanto de
los países emisores como de los receptores, también están
respondiendo al problema de la ESCI. El Ministerio de Asuntos Exteriores
de Australia (en colaboración con ECPAT Australia) distribuye
folletos informativos entre los empleados de los aeropuertos, de los
centros de vacunación, de las oficinas de tramitación de pasaportes, y
de las embajadas australianas en todo el mundo. El Ministerio de Turismo
de Brasil (EMBRATUR) ha puesto en marcha una línea telefónica
específica (hotline) para denunciar casos de abuso sexual infantil, y
promueve su utilización tanto entre sus ciudadanos como entre turistas
extranjeros. También ha confeccionado pósteres, folletos y tickets de
viaje con el eslogan "Cuidado, Brasil te está mirando".
Los destinos de
los turistas que explotan sexualmente a niños/as están cambiando
actualmente. Conforme se realizan avances en prevención y protección
en un determinado país, los explotadores escogen otro territorio vecino
como destino preferente. Este movimiento puede apreciarse
claramente en el caso de Tailandia, destino tradicional de
turismo sexual con niños/as, que en los últimos años comienza a ser
sustituido por la vecina Camboya. Los destinos también pueden
cambiar hacia una nueva región del mundo, como resultado de una
búsqueda de lo "exótico" o por mera conveniencia.
Costa
Rica es presentada como "la Tailandia del patio trasero"
de Estados Unidos y encabeza el ranking de países en los que a través
de Internet pueden encontrarse fácilmente lugares con niños/as que se
prostituyen a precios extremadamente reducidos.
Se estima que en el año
1999 Costa Rica recibió cerca de 5000 turistas con la intención
específica de explotar sexualmente a niños/as. El 80 % de los turistas
arrestados por abuso sexual correspondió a ciudadanos norteamericanos.
El Gobierno está siendo acusado de reaccionar muy lentamente ante el
problema de la ESCI y de destinar escasos recursos humanos y económicos
a combatirla. No obstante, recientemente el Gobierno mediante una
comisión específica ha iniciado acciones de formación a la policía,
ha reformado el Código Penal, y ha iniciado un campaña de prevención. |